

Hoy os presentamos un piso de los de antes, situado en pleno casco antiguo de Caldes d’Estrac, una vivienda amplia, con carácter y con un potencial enorme para convertirla en un hogar espectacular junto al mar.
Se trata de un piso de 125 m², con estancias amplias, algo difícil de encontrar hoy en día. La vivienda cuenta con cuatro habitaciones dobles, dos baños, salón comedor y cocina independiente, ofreciendo espacio más que suficiente para familias o para quienes buscan amplitud y versatilidad.
Ubicado en un edificio de tan solo dos vecinos, la propiedad comparte un garaje con capacidad para dos vehículos y una terraza comunitaria con vistas al mar.
El piso se encuentra completamente de origen, por lo que requiere reforma integral. Sin embargo, precisamente sus metros, su estructura y su ubicación lo convierten en una oportunidad única para diseñar una vivienda a medida.
Vivir en Caldes d’Estrac es disfrutar de una población tranquila, genuina y con identidad propia. Un entorno acogedor, con mar, historia y calidad de vida, ideal para quienes buscan desconectar del ritmo urbano sin renunciar a la cercanía con Barcelona y el resto del Maresme.
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Año construcción: 1950 – CEE: En trámite
Vivir en Caldes d’Estrac es descubrir uno de los secretos mejor guardados del Maresme. Una población pequeña, tranquila y con una identidad muy marcada, donde el mar y la historia forman parte del día a día.
Conocida por su tradición termal y su ambiente acogedor, Caldes combina el encanto de un pueblo costero auténtico con la proximidad a Barcelona. Sus calles del casco antiguo, sus casas con carácter y su ambiente relajado crean un entorno ideal para quienes buscan calidad de vida sin masificaciones.
La playa, a pocos pasos desde prácticamente cualquier punto del municipio, permite disfrutar del Mediterráneo todo el año. Paseos junto al mar, terrazas tranquilas y un ritmo de vida pausado hacen que aquí cada día se viva con calma.
Además, cuenta con estación de tren y buena conexión por carretera, lo que facilita el acceso a Barcelona y a otras poblaciones del Maresme. Una combinación perfecta entre tranquilidad y conexión.
Vivir en Caldes d’Estrac es apostar por autenticidad, bienestar y ese estilo de vida mediterráneo que muchos buscan y pocos encuentran. Un lugar donde el tiempo parece ir un poco más despacio y la calidad de vida se convierte en protagonista.







































